jueves, 11 de septiembre de 2025

Dos máquinas


En cierto momento fueron creadas dos máquinas. La primera y más grande, se alimentaba de quejas, arrecheras y frustraciones. Trabajaba mucho y de manera muy eficiente. Entraban las quejas por una serie de dispositivos dispuestos en cualquier lugar imaginable: casas, oficinas, dependencias públicas, bancos, tiendas, colas, escuelas, transporte público, confesionarios, farolas, árboles y arbustos sin flores... Entregaba como producto final, motivos para quejarse, arrecharse y frustrarse. La basta red que la surtía de materia prima servía a su vez para distribuir la producción. La información era clasificada y organizada de acuerdo a su recurrencia e impacto. Se creaban varios tipos de paquetes: los genéricos que contenían los motivos más repetidos en las últimas horas, y los paquetes segmentados por intereses. Continuas mejoras eran introducidas para mejorar su eficiencia. La creación del dispositivo personal portable permitió su crecimiento exponencial. La máquina creció, creció, creció... Crecía sin parar. Todos los días. Todas las horas. Los paquetes genéricos se hicieron más voluminosos al principio, regularizando su tamaño al cabo de un tiempo como bien observó la comisión encargada del seguimiento y control. Los paquetes por intereses se diversificaron llegando a la individualización anímica. Si no hubiesen estado tan arrechos y frustrados, se hubiese podido decir que cada día era más feliz su quejadera. (Así como Víctor Hugo decía que la melancolía era la alegría de la tristeza, era la quejadera la alegría de su infelicidad).


La otra máquina era un cafetera-ambientador-despertador musical. Su funcionamiento y mantenimiento eran, en apariencia, sencillos. Funcionaba de maravilla, hasta que, cualquier día, sin avisar, dejaba de hacerlo. La gente creía poder arreglarla. Retiraban el único tornillo que sujetaba la tapa trasera, para descubrir un cartel con la siguiente inscripción: Querido usuario, le informamos que esta máquina no tiene reparación, no lo intente, pues será frustrante. Debe hacer una solicitud de recambio en la dirección que encontrará al reverso. Sepa que este dependerá de la disponibilidad de equipos y de que no comente a nadie sobre esto. Paciencia... Y si quieres te arrechas.

domingo, 2 de marzo de 2025

Minutos


21 minutos el tiempo estimado por el Kindle para leer el siguiente capítulo de la novela que leo: Conversación en La Catedral. (Cuántos en los cientos que he leído)

3:32 por kilómetro en mis 5 k más rápidos. (Cuántos en los miles que he andado)

17:04 dura Dogs. (41:46 todo Animals)

16 524 días (23 793 251 minutos) vividos hasta ahora (cuando los calculé).

Cuándo la mitad de nuestras vidas. (Cuándo la de aquellos que se fueron por el covid)

Cuándo entiendes que solo tienes tiempo y que con él pagas todo... Y que cada vez hay menos. 

(Nuestra atención mientras roban trozos de nuestra vida)

Quizá para mañana sea tarde (8)

sábado, 30 de marzo de 2024

50

No sirve el microondas de la casa. Bueno, sí, pero ahora es un reloj donde puedes guardar el pan o la comida que no se terminan de comer tus hijos. Pequeñas ventanas de tiempo se abren cada vez que se va la luz (o lo desconectas). Cinco minutos cada una, diez veces al día. 5, 6, 7, 8, 9; solo esos botones puedes marcar para volver a poner la hora.

(Cálculo mental para llenar los espacios)

Actos rutinarios. Ciertos botones. Repetir máscaras, día tras día.

Están ahí, pero no puedes presionarlos todos. Saber cuáles. Las posibles reacciones... Sus caras, sus gestos. Silencios incómodos (silencios cómplices). Peladas de ojos (no puedes verlos todos al mismo tiempo)...

Seguir el ritmo con naturalidad. Aprender a hacerlo. Intentar. Fallar. Marcarlo.

(Par de golpecitos sobre el atril)

Una serie de pasos. Cierto orden. Leer de izquierda a derecha. Otras lenguas (otros órdenes). Códigos comunes. Uniformidad. Límites.

(Cuánto de cada uno en el otro)

Lo que hacemos ante lo distinto.

(¿Son máscaras las identidades?)

Guardar cosas, significados, emociones, recuerdos, reflexiones.

Volver cada tanto.

Abrir la puerta.

Encontrarte.

(¿Para quién escribo esto?)

Abres los ojos. Silencio. Sientes que te falta el aire. Sudas. Otra vez...

La ventana de tiempo más próxima.

5:55.

sábado, 25 de febrero de 2023

Origen

Recién vi un video donde le preguntaban a Canserbero sobre las acciones específicas que se debían hacer en los barrios: ¿Talleres?, ¿escuelas de Hip Hop?, ¿entregar mercados? ¿Qué hacer específicamente? Cosas tangibles... Una sola palabra usó para responder: Libros.

STOP

Imagina un mundo en el cual Messi nunca haya tenido la oportunidad de tocar un balón de fútbol. Hendrix, una guitarra. Uno en el cual Saramago nunca hubiese aprendido a leer y escribir.

PLAY

Somos nuestras diferencias. Nuestras habilidades, nuestras limitaciones. Desviarnos del promedio. Máscaras y rostros. Sí y no.

Grandes masas periféricas. Luchándola. Dándole. El barrio. Los barrios.

Todo esto lo escribo desde afuera.

Trato de recordarme de quince años. Qué música escuchaba. Qué me decían. Cuál mi realidad.

STOP

Cuántos Messis, cuántos Hendrixs, cuántos Saramagos.

PLAY

Libros. Información. Cuáles. Cuántos. Quiénes los leerán y qué pasará con ellos. Cuántos y cómo los entenderán. Cómo verán a los que no. Cómo los verán a ellos. Cuánto de lo que eran seguirá dentro.

STOP

Condescender:

1. Acomodarse por bondad o conveniencia al gusto o voluntad de alguien.

2. Aceptar o tolerar con suficiencia o desdén.

PLAY

Recuerdo cuánto me gustaba Soda, cuánto admiraba a Cerati. Cantarle a la vida, al amor, a la existencia del que puede divertirse despreocupadamente. Letras enrevesadas y hermosas. Lo bien que me sentía. Y la nevera siempre estaba llena. Doblar la ropa caliente recién salida de la secadora. El agua de la ducha. Colegio privado con todos los útiles.

STOP
Álvaro José Arroyo González cantando con un balde en la cabeza mientras esperaba en una larga fila para poder llenarlo en la toma pública de Nariño. Su barrio de Cartagena.


PLAY


Ir de pie en el autobús de la universidad. Cantar mentalmente todo Sueño Stereo en el trayecto de Cabimas a Maracaibo. El unísono.


STOP


Joe Arroyo. Rebelarse.


PLAY


Soñaba con el trabajo, con el carro. El aire acondicionado mientras escuchaba la música con la cual crecí. La empresa familiar. Las vacaciones.


STOP


Las costillas mientras el palo va y viene.


PLAY


Salir del odontólogo e ir al único cine sin saber qué proyectaban . Olvidar que era 'Lunes Popular' (saberlo al ver quiénes asistían). Ver que la película era 12 MONOS. Reírme para mis adentros con la boca anestesiada.


STOP


Hacer plata para que te traten como persona y no como rata.


PLAY


'Kini' fue mi sobrenombre en bachillerato. Por el mono de Carlos Donoso.


LEER.


sábado, 2 de julio de 2022

Movimiento

«Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.» Jorge Luis Borges. [Poema Cambridge. Del libro Elogio de la sombra (1969).]


Que las cosas pudiesen quedarse inmóviles siempre me pareció asombroso. No conocía aún la gravedad y nuestro permanente desplazamiento sobre el espacio-tiempo. El Mundo era mi mundo. Buscaba las cosas en el mismo lugar donde recordaba haberlas dejado. Cuando no las encontraba, culpaba a alguien antes que a mi memoria. 

Me sigue asombrando encontrar la misma casa al despertar, todo dispuesto en la cocina justo como lo dejé la noche anterior (cosas de ser el último en acostarse y el primero en despertar). Como si en los espacios que habito el Mundo se detuviese mientras duermo. Despertar para volver a poner todo en movimiento. Volver del sueño para dar vida.
 
Sigue el Mundo afuera, moviéndose. Siguen las cosas donde la gravedad las mantiene. Lo que vemos. Las interacciones que desconocemos.

Exhalar y apretar el gatillo entre latidos. Pretendernos quietos para acertar en la sien, entre los ojos.

Los nombres de los libros, el orden de sus páginas, sus palabras. Los discos, las pinturas, las películas. Todo ha de seguir igual. Nos conforta, nos calma. Ámbitos cerrados. Quietos.

Basta unir dos puntos para crear una recta. El segmento que somos. Nacer en 0, morir en 1. Vivir es movernos.

Segunda taza de café. Miro por la ventana. Se posa una abeja sobre una pequeña flor. Sigo su vuelo hacia otra. Sigue la vida. Movimiento.

Motas de polvo flotan en el aire. En la luz de la mañana. Tan pequeñas que por momentos parecen escapar de la gravedad de la Tierra. De la condena de lo inmóvil. 

Stop.

Una fina película de polvo comienza a cubrirlo todo.

sábado, 11 de septiembre de 2021

Simultaneidad concatenada

Una colección de discos ordenada alfabéticamente. ABBA, con el control del Nintendo. Genesis, precedido de Apocalyptica. ABACABB para el Modo Gore del Mortal Kombat en el SEGA. ¿Beatles o The Beatles? Versiones que anteceden a sus originales, a sus influencias.

Una parte de mí,
una parte de mí dice: ¡Stop!
Fuiste muy lejos,
no puedo contenerlo.

Todo intento de orden es posterior al temporal. Suponer que todas las piezas encajan.

Bajo, bombo, caja. Simultaneidad concatenada.

Palabra lanzada. Espetada. No retornan, ni la flecha ni la bala. ¿Acaso hay quien pueda detenerlas en el aire que tiembla?

Cuenta mi padre que una vez un amigo quedó con él para buscarnos y llevarnos a un sitio. Cinco o seis años tenía yo. Al momento de presentarme como su hijo ocurrió lo siguiente:
—Mucho gusto. Soy Domingo.
—¿Y qué haces acá?
—Vine a buscarlos. —Dijo de después de mirar a mi padre con asombro.
—Pero hoy es miércoles. —Dije.
(Chesterton sonrió)


Todos nuestros yos atravesados con hilo de tiempo.

sábado, 21 de agosto de 2021

El montón que vamos siendo


Juntamos cosas. Una a una, y vamos siendo. Montoncitos. Monedas de tiempo en nuestra única bolsa. Finitas (imposible contarlas). Todo cuenta con ranuras donde deslizarlas. La nuestra. Sigo el vuelo de un par de pelícanos que planean sobre la orilla. Detenidos sobre una corriente de viento. Casi estáticos, casi fotográficos. Imagino allá abajo cientos de peces, el agua lamiendo la costa. Bajo la mirada, y tras la verja, la avenida. Pedalea, atraviesa mi campo visual. Vuelve a aparecer después de cruzar cada barrote. Atrás va dejando las suyas. Monedas, monedas, monedas. Cada vez menos. Cada vez más. Nuestra única bolsa. El montón que vamos siendo.

Encadenar significados. La unidad que pretendemos.

Afuera está lo otro; lo extraño, lo propio. Dentro, lo propio, lo extraño.

«Durante el embarazo, el trofoblasto es inerte y para el tiempo del parto, es rechazado inmunológicamente tanto por la madre como por el feto. El trofoblasto se puede ver en la mayoría de los casos como una membrana que reviste al neonato al nacer.»

Cuida bien al niño
Cuida bien su mente (8)

Intentar atarlo todo con ayuda de palabras, las perras negras. Cortázar-palabra. Cortázar-referencia. Cortázar-nudo y todo lo que ata. Monedas, monedas, monedas. Pago.

Aparecen ante mí, nacen de un pequeño punto.

El dial de la radio de un futuro perfecto.

La ilusión del tiempo detenido. Del producto cultural que puedes consumir idéntico cada vez. Tú contra el mismo fondo para que veas cuánto has cambiado. Pasas la mano sobre los lomos de libros que leíste y olvidaste. Volver sobre los mismos, sobre un subrayado. La caja de zapatos con fotos. Tu dedo sobre la pantalla. El coro que repites con los ojos cerrados. Una y otra vez. La ilusión de volver sobre lo único e irrepetible.

Monedas, monedas, monedas.

Alguien dijo: Dividirás todo entre siete.

La ilusión de volver.

Sábado.